Comentando sobre nuestras exportaciones.

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Mucho se habla de la ventajosa posición geográfica de la República Dominicana y del
aprovechamiento en materia de competencia que deberíamos tener como nación. Pero la realidad
es que son muchos los factores que deben ser puestos en orden a los fines de poder emprender
el camino a las exportaciones en los diferentes sectores con capacidad para estos fines.

Nuestro país exporta una cantidad considerable de productos de relevancia de los diferentes
sectores, tales como la agroindustria, equipos y material médico, salud y belleza, construcción,
manufactura, tecnología y bienes culturales. En el caso de este artículo quiero enfocarme en las
exportaciones de productos agrícolas.

Hace ya varios años decidí embarcarme en el negocio agrícola, específicamente para el mercado
de las exportaciones. Antes de hacerlo, consulté expertos, funcionarios del gobierno vinculados al
sector y empresarios independientes.

En teoría el negocio es muy factible y rentable, pero en la
práctica, como todo lo que vale la pena en la vida, requiere de mucha persistencia, deseos por
hacer las cosas bien y un alto grado de responsabilidad; esto último por las implicaciones que
tienen las exportaciones para el país.

Un primer obstáculo con el que me encontré, fue la reputación que tenemos los dominicanos en
algunos mercados, los cuales nos tildan de incumplidores e irresponsables. Muchas fueron las
historias y malas experiencias que me compartieron compradores de otros países al hablar de las
situaciones que se le presentaron con empresarios y productores dominicanos.

Me alarmó
bastante el hecho de que nosotros como vendedores presentáramos una carta de
irresponsabilidad a tal punto, que los que hacen las cosas bien, muchas veces también son
tachados de manera general por los que las hacen mal, haciéndonos quedar, en muchas
ocasiones, en una posición de desventaja como país.

Como en todo argumento, también escuché
las versiones de los nuestros, que de igual forma alegan triquiñuelas por parte de los
compradores. Es importante advertir en este momento, que el negocio de las exportaciones está
basado primordialmente en la confianza entre ambas partes, y que si ésta no existe o es dudosa,
muy probable que la negociación presente vicios.

Otro aspecto fundamental y generador de problemas, es el hecho de prometer ciertos productos
que no se tienen. Lentamente los grandes compradores están tratando y haciendo sus diligencias
para evitar hacer negocios con intermediarios o “brókers”.

Estos intermediarios son males
necesarios en el negocio, pues generalmente son aquellos con la capacidad económica para
viajar y conocer de primera mano las empresas distribuidoras, supermercados y dueños de estos,
asegurándoles por cualquier vía, la posibilidad de suplir ciertas demandas de productos, pero que
en realidad nos los tienen. Estos se dirigirán, en el momento de que tengan una orden de compra
a las comunidades, campos y fincas para negociar precios (los más bajos posibles) a los fines de
ganar el mayor margen.

Pero, ¿dónde radica el problema de esta operación que tanto afecta los
negocios de exportación? El detalle se encuentra en que el intermediario casi nunca tiene control
de la producción que ha ofrecido al cliente. Generalmente un cliente extranjero quiere mantener
un precio fijo y una calidad determinada, cosa que no puede controlar un intermediario.

Cuando
un producto aumenta drásticamente su precio en el mercado local, el productor se verá tentado a
romper el acuerdo que tenga con el intermediario y este último evidentemente quedará en
incumplimiento frente al comprador final.

Estas son solo algunas situaciones de las que se presentan en este tipo de negocios, pero no
todo está mal. El Gobierno Dominicano, desde el año 2012 viene ejecutando dos proyectos
importantes; el primero, es la titulación de tierra a parceleros, logrando la inclusión de muchos
productores en el sector bancario, y de esa manera obtener financiamiento, y en segundo lugar,
las llamadas ¨visitas sorpresa¨, que aunque no son un modelo perfecto, han ayudado a los
productores a comenzar el proceso más básico, cultivar sus tierras y asociarse para lograr los
objetivos en conjunto. Estas dos iniciativas, sumadas a los financiamientos otorgados por el
Banco Agrícola, que según informes del propio banco, han desembolsado más de 96 mil millones
de pesos, han puesto los rieles para que el tren de nuestras exportaciones agrícolas pueda

encender los motores. En cuanto a la comercialización de los productos, una de las iniciativas ha
sido la creación de la Mesa del Caribe, una iniciativa público-privada, conformada por el Ministerio
Administrativo de la Presidencia, el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana
(CEI-RD), la Asociación Dominicana de Exportadores (ADOEXPO), la Dirección General de
Aduanas (DGA), DICOEX, entre otras instituciones, con el fin de lograr determinar e identificar las
barreras y obstáculos que presentan las empresas exportadoras y buscarles soluciones efectivas,
así como también abrir nuevos mercados.

De igual forma hay que destacar al personal del
Ministerio de Agricultura, específicamente los que trabajan en el Departamento de Sanidad
Vegetal, estos hombres que ponen su esfuerzo, tiempo y dedicación de la mano con los
exportadores para lograr sacar lo mejor de nosotros al exterior.

Nuestro país cuenta con una infraestructura vial envidiable en la región, con 8 aeropuertos
internacionales y 12 puertos marítimos. Somos los exportadores No.1 de banano orgánico en el
mundo, No.1 exportador de ron hacia España, No.1 exportador de ron a Chile, No.2 exportador
de cacao a AL y el Caribe, entre muchos éxitos que pudiésemos mencionar. Capacidad de sobra
hay. En estos últimos años muchos jóvenes han vuelto al campo a invertir en las tierras de sus
familias, y hay un resurgir del campo.

El sector privado, específicamente el sector financiero, debe
jugar un rol más activo y apostar a esos emprendedores agrícolas.
Con todo lo que se ha hecho y se sigue haciendo, aún queda mucho por hacer y mejorar. Es
responsabilidad de todos nosotros hacer que la cultura de calidad sea general, que cada
dominicana y dominicano que vaya a un mercado o supermercado exija lo mejor, y por lo tanto
nuestros campos siempre estarán obligados a producir y ofertar lo mejor.
Sigamos poniéndole ganas, interés y amor al campo. De ahí sale lo mejor de nosotros.

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